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Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida

¡No tuve tiempo de hacer ejercicio! ¡No tuve tiempo de preparar mis comidas! ¡No tuve tiempo de leer! ¡No tuve tiempo de llamar a mis padres! Lo hago mañana…lo hubiera hecho ayer… Vamos a empezar diciembre con una pregunta… ¿Cuántos propósitos de año nuevo cumplí este 2020? Este tema me gusta, ya que en diciembre recurrimos a recapitular todo lo que hicimos y sobretodo…lo que dijimos que haríamos pero no fue así. Normalmente el tiempo que tenemos en un día lo gastamos en nuestras obligaciones y lo que consideramos nuestras prioridades ¿cierto?

Vamos a crear una imagen mental: Te levantas (un poco tarde por posponer la alarma), te sirves agua, un café, ves el móvil, muchos mensajes, muchos correos de tu exigente jefe o cliente, desayunas rápido mientras te pones al día con Instagram y Gmail, trabajas, comes mientras vuelves a responder un correo, vuelves a ponerte al día con las redes sociales, agotado sigues trabajando, es momento de la cena… no hay nada en la nevera, pides algo mientras tomas el móvil para responder un mail, te distraes y terminas revisando qué hay de nuevo en Facebook…ya te dio sueño, a dormir pensando en pendientes de mañana y al día siguiente… lo mismo.

¿Te suena parecido a un día en tu vida? A mi sí. Donde parece que estás en todo y resulta todo lo contrario. Y claro, el momento de frustración llega cuando voy al pasado y quiero responder la pregunta con la que comenzamos: ¿qué de todo lo que dije que iba a hacer este año, he hecho? Y…la respuesta, no me gusta. Seré realista, nuestros propósitos suelen ser: Hacer ejercicio 1 hora diaria, comer verduras, ahorrar, no comer azúcar, hablarle más a mi tía lejana, no enojarme con mi jefe/novio, dormirme antes de medianoche, no dejar la ropa tirada, limitar mi uso de redes a 10 min por día… ¿te checa? Pensando en ello y charlando con gente que he ido descubriendo en el camino (Ana Rello) y personas que siempre han estado cerca de mi pero, hasta ahora tuve oportunidad de aprenderles más (Pau y Emilio), entendí qué es lo que no estaba funcionando en mi: - Mis propósitos están enfocados al futuro o queriendo corregir el pasado. (Incluso, están encaminados a cumplir expectativas.)

- Me propongo una lista interminable de hábitos nuevos. (Que ni puedo recordar) - Vivo pensando en lo que tengo que hacer en 1 hora, mañana, en un mes o recordando lo que debí hacer hace 3 años.

He olvidado de conectar conmigo, despertar y preguntarme ¿Cómo estoy hoy? ¿Qué siento? Durante años he entrado a la ducha a pensar en todo menos en lo que estoy haciendo, en agradecer por tener agua caliente, sentir el agua en el cuerpo, dedicar esos 5 min de ducha a lo que es…DUCHA y ya.

Y me quedó más que claro, me estoy perdiendo de algo primordial…MI PRESENTE. En mi presente es el único momento donde puedo hacer y cumplir lo que quiero. Es por eso que quiero compartir contigo un método que me ha ayudado y que te puede ayudar a estar presente en tu día a día y en tus actividades diarias: obligaciones y recreativas.


En una hoja, en tu ordenador, donde prefieras. Dibuja la siguiente tabla: (Yo recomiendo que sea en papel y a mano, a mi me sirve para comprender más lo que estoy anotando.) *los campos que están marcados con “ejemplo” es donde debes anotar las actividades que haces o que quieres hacer día con día sin embargo esta vez es realizarlas estando 100% presente.

Es un ejercicio simple para estar conectado contigo y con los demás. Indudablemente traerá claridad, paz a tu día y son pequeñas acciones que te llevan a construir la mejor versión de ti. Una versión donde hay balance, hay orden, donde te entiendes, te conoces y te disfrutas. Así que mi propósito para el 2021 es: ¡ESTAR PRESENTE!

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