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En un mundo lleno de Likes y Rankings, ¿Qué calificación te pondrías?

Dentro de la naturaleza humana una característica muy arraigada es la validación social, nos hemos vuelto expertos en calificar o graduar. Diseñamos sistemas complejos que nos permiten evaluar todo tipo de procesos desde la eficiencia de un motor hasta que tan feliz es un País (índice Global de Felicidad, España No. 36).


Y tú ¿cuántos likes o que evaluación le darías a tus propios sistemas?

Desde el momento en que nacemos recibimos una calificación (APGAR Score), muy bien ideada por la Dra. Virginia Apgar (Anestesiologa dedicada a evaluar a recién nacidos), para evaluar nuestra salud en los siguientes minutos y horas, este dato útil a nivel médico se vuelve un motivo de orgullo de toda madre “Mi hijo saco un 10/10”, incluso es un dato que nuestros padres suelen no olvidar por el resto de sus días.

Esta calificación previamente dicha es la primera de una serie de Test/Evaluaciones diseñadas para medir nuestra productividad, eficiencia, nivel intelectual y hasta nuestro nivel de populariad o influencia.

Es así como a lo largo de nuestra formación/evolución siempre buscamos obtener una calificación, quizas no la mejor pero al menos una que nos valide dentro de nuestra sociedad.

Este principio de -Constante validación- lo aplicamos incluso en sistemas corporales “sencillos”, donde una pulsera – reloj - aplicación nos dice: que tanto descansamos, que tan bien dormimos, que tantos pasos damos, cuando debe iniciar mi ciclo menstrual.

¡Y no! no me mal entiendan, no estoy en contra de los sistemas de evaluación, todo lo contrario, creo nos permiten conocer que tan adecuados son nuestros hábitos acorde a las metas que tenemos.

En esta ocasión la propuesta va por otro camino, ahí van las preguntas….

¿En realidad lo primero que necesitamos es una validación externa?

y

¿Tengo que estar conectado a algo que me diga que tan bien estoy?

Si bien, cientos de los mejores ingenieros, programadores y diseñadores se encuentran detrás de estos dispositivos, hay elementos mucho más básicos y eficientes.

Tu te preguntarás ¡Ah siii!… explícame ¿Cómo yo voy a saber más que todos ellos?

Pues la respuesta es simple....

1.Nadie pasa tanto tiempo en compañía de tu cuerpo como tú.

(y aún más revelador)

2.Nadie usa tu cuerpo tanto como tú.

Así que, por qué no te sientas unos segundos, respiras y comienzas el análisis de tus principales marcadores de salud. Hagamos esto con 3 sencillas preguntas:

-Descanso:

¿Siempre me da sueño a la misma hora?

¿Despierto sin alarma?

¿Cuándo despierto, me siento con energía y ganas de comenzar mi día?

-Alimentación:

¿Me siento satisfecho con las comidas que realizo?

¿Constantemente tengo antojos y necesidad de hacer snacks entre comidas?

¿Mi digestión es adecuada?

-Actividad Física:

¿Soy capaz de realizar la actividad física que más me gusta?

¿Siento que mi actividad física me reta lo suficiente sin caer en exceso o lesión?

¿Noto avances y estoy contento con ellos?

Posterior a realizar esta reflexión (que seguro te ha dejado con más dudas o al menos ganas de escucharte más), te propongo lo siguiente:

1. Desconectate un poco de esos sistemas evaluadores para que tengas tiempo de evaluar a través de sensaciones.

2. Retoma esa armonía con tu cuerpo, literal es parte de ti y a quien más le sirve es a ti.

3. No esperes una validación externa, bien decía Ralph Waldo Emerson:


“Encontramos en las mentes más brillantes nuestros pensamientos más ignorados”.


Así que antes de preguntarte qué piensa ese ingeniero detrás del Apple Watch sobre tu descanso o número de pasos, ¡Preguntate a ti mismo!.


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