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Simplemente: ¡no quites el dedo del renglón…!

Estamos a la mitad de verano, un verano con sabor extraño, una nueva etapa de esta incertidumbre del 2020. Un verano que huele al pretexto perfecto para desconectar de absolutamente todo desde esa intolerable pero útil mascarilla hasta de esos hábitos que tanto nos ha costado construir. Por eso ahora más que nunca te invitamos a no quitar el dedo del renglón.


Uno de los momentos más memorables e icónicos del desarrollo humano es aprender a leer. Con la lectura se abre esa ventana a una infinita gama de posibilidades desde aprender conceptos básicos, ser capaz de leer la carta de un amigo, un contrato laboral o cosas tan abstractas como un párrafo de poesía.

Es por eso que he elegido este momento tan especial para transmitirles un consejo que me ha resultado muy útil a lo largo de los años.

Durante el proceso de aprender a leer se me quedó en la memoria un consejo que me facilitó el aprendizaje. “No quites el dedo del renglón”.

Al seguir este consejo el hilo de las oraciones me resultaba más natural, mantener el dedo apoyado sobre la hoja y deslizarlo me ayudaba a mantener la concentración, el orden y una buena ejecución.

Pero….. ¿Por qué mencionarlo ahora?

Tanto en la vida como en la creación de hábitos lo importante es encontrar esas herramientas que te permitan seguir el curso de acción a tus objetivos. Como seres humanos constantemente nos enfrentamos a situaciones que nos sacan de balance (Estoy segura que el 2020 me da la razón de esto ¿o no?), situaciones laborales estresantes, familia que demanda y merece el poco tiempo libre con el que a veces contamos, emociones incontrolables y muchas más circunstancias que pueden cruzar tu mente, que se ponen en medio de nuestras necesidades personales (Entrenamiento, alimentación, descanso).

Les voy a compartir un ejemplo personal:

Cuando me saturo, de las primeras cosas que hago es descuidar (quitar el dedo del renglón) uno de los aspectos fundamentales de la vida, la alimentación. Me desentiendo ya que lo percibo como una preocupación con la que no me siento fuerte, ni con voluntad para lidiar. Lo cierto es que sólo me saboteo el aprendizaje y los resultados que he logrado, retraso mis metas y altero la armonía (mucha o poca) que tengo en mis días.

¿Y qué hago cuando quiero quitar el dedo del renglón?

Simplemente leer más lento, tocar suave letra por letra y aceptar que hay momentos en que sólo se puede leer el titulo o media frase y eso es mucho mejor que cerrar el libro… La intención es aceptarlo para estar en mejor disposición ya sea más tarde en el día, en la semana, o en el mes, pero SIEMPRE el dedo y la mirada en el renglón.

Entonces ahora viene la propuesta:

Este año ha exigido mucho de nosotros, es necesario dejar esa realidad por un tiempo y sumergirnos en unas reconfortantes vacaciones donde el sol te abrace, el mar (si eres de esos afortunados) se lleve todas tus preocupaciones y la convivencia con familia y amigos restaure tus ganas de seguir, sin embargo te sugerimos al igual que en la lectura no quitar el dedo del renglón tal vez por estas semanas sea suficiente hacerlo de manera suave leyendo más lento, renglón por renglón y sobre todo siendo amable contigo.

Es momento de: Comer lo que te apetezca, siempre pensando en al menos introducir un elemento que te mantenga en línea con tu objetivo; Dejar de entrenar y preocuparte por una nueva marca personal pero seguir en movimiento con una caminata a lo largo de la playa. Dejarte seducir por esas horas del día que casi nunca ves (en mi caso más allá de las 23:00 hrs) pero con un excelente pretexto como una buena charla con ese amigo que se encontraba a kilómetros de distancia.

Es así como te incitamos a dejar todo atrás por un momento y vivir libremente pero siempre con el dedo en el renglón.



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